17.12.15




No considero una casualidad que mi guitarra tenga por tablero la forma de una lágrima, ni que la voz se me suavice y me embriague al tocarla.

No considero una casualidad que mi guitarra tenga por tablero la forma de una sonrisa empezando a mostrarse, ni que me aumenten las fuerzas y la vida cada vez que la cojo.


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