6.9.15

Si vamos a hablar de inconexiones, hablemos de lo que siento en el corazón cuando te veo. Hablemos del tiempo, de las batallas, de los derroches del alma y el desgaste de la piel. 
Déjame contarte con los dedos, los defectos que asimilas por codicia. Déjame pintarte la sonrisa sin desvelos y dejar que el roce ruede liso por el suelo. Que los errores de ansiedad se pagan caros y que pocos mayores deseos habitan en mí que besarte sin rodeos. 
Hablemos de los acordes que compongo, de los colores que utilizo cuando te pinto en el cielo. De esa musa hervida en aire que deja una estela de daño al pasar. De esos soles que tienes por ojos con los que me quemas al mirar. 
Porque pocas cosas hay más cobardes que esconder el corazón en un verso que no rima, intentando forzar la victoria sin querer cargar con la armadura, ni con el peso del amor. 

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